Al menos cuatro personas murieron este martes a manos de las fuerzas del orden en Guinea, en el primer día del estado de sitio decretado por el presidente, Lansana Conté, para aplacar las manifestaciones contra su gobierno, que dejaron 108 muertos desde enero.
Se trata de los primeros incidentes mortales desde la instauración del estado de sitio, el lunes por la noche, que pretende, según el jefe de Estado, evitar "una guerra civil".
El estado de sitio establece además un toque de queda, que inicialmente era de 20 horas y que fue reducido a 18, lo que permite el tránsito de personas entre las 12H00 y las 18H00 (locales y GMT).
El empeoramiento de la situación en Guinea ha generado la inquietud de la comunidad internacional.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, manifestó su "preocupación" y Washington procedió al envío de un avión para evacuar a unos 60 ciudadanos estadounidenses con destino a Senegal.
La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, condenó la violencia en Guinea e hizo un llamado para que el gobierno respete sus obligaciones en materia de derechos humanos.
En Labé, en el norte del país, más de un millar de personas se manifestaron el lunes en las calles, lo que generó la intervención de las fuerzas del orden, que abatieron a cuatro personas, según testigos.
En Dinguiraye, también en el norte, tres individuos que se negaron a acatar el toque de queda fueron heridos por un militar, quien también resultó gravemente herido, tras ser blanco de la ira de algunas personas, declararon testigos.
El militar evitó un linchamiento mortal gracias a la acción de sus colegas, agregaron.
Incidentes entre las fuerzas del orden y una decena de manifestantes se desencadenaron en Macenta (sudeste), donde los operativos militares permitieron disuadir a los manifestantes.
Los hechos de violencia de este martes elevaron la cifra de víctimas, desde el inicio de las hostilidades el 10 enero, hasta las 108. Un total de 49 personas fallecieron desde el sábado y 18 murieron el lunes.
En los barrios de la capital, Conakry, la situación se mantenía el martes en tensión.
Las calles habían permanecido prácticamente desiertas durante el día, mientras militares y vehículos blindados fueron desplegados en puntos estratégicos, especialmente en la plaza 8 de noviembre, sector de ingreso al centro de la ciudad y próximo al aeropuerto.
Disparos de armas automáticas se escucharon durante todo el martes, lo que algunos testigos interpretaron como tiros de intimidación.
La designación el viernes como primer ministro de Eugene Camara, un cercano al presidente Conté, fue el hecho que desencadenó los últimos disturbios en Guinea.
AFP